Generador de contraseñas

Crea contraseñas aleatorias criptográficamente seguras en tu navegador con crypto.getRandomValues() — ninguna contraseña se envía ni se almacena. Última revisión 2026-06-19.

8 32 64 128

Cómo se mide la fuerza de una contraseña: la entropía en bits

La fuerza de una contraseña no se mide "a ojo", sino con la entropía, que se expresa en bits: cada bit adicional duplica los intentos necesarios para adivinarla. Si cada carácter se elige al azar de un conjunto de N caracteres, cada uno aporta log₂(N) bits, así que una contraseña de longitud L tiene L × log₂(N) bits en total.

Un ejemplo: una contraseña de 12 caracteres formada solo por minúsculas y dígitos usa un conjunto de 26 + 10 = 36 caracteres, de modo que existen 3612 = 4.738.381.338.321.616.896 combinaciones (unos 4,7 × 1018), equivalentes a 12 × log₂(36) ≈ 62 bits. Una de 16 caracteres tomada del conjunto mixto completo de este generador (26 mayúsculas + 26 minúsculas + 10 dígitos + 24 símbolos = 86 caracteres) alcanza 16 × log₂(86) ≈ 102,8 bits.

Traducir bits a tiempo exige declarar el supuesto, porque sin él la cifra es inventada. La tabla asume un ataque sin conexión a 100.000 millones de intentos por segundo (una GPU rápida contra un hash veloz y sin sal, el peor caso realista) y muestra cuánto llevaría recorrer todo el espacio de claves:

EntropíaCalificaciónTiempo para agotar el espacio
< 40 bitsDébilmenos de ~11 segundos
40–59 bitsAceptablede segundos a ~2 meses
60–79 bitsFuertede ~4 meses a ~190.000 años
≥ 80 bitsMuy fuertemás de ~380.000 años

Con ese supuesto, los 62 bits del ejemplo anterior caen en unos 533 días: insuficiente para una cuenta importante. Los 102,8 bits de la de 16 caracteres mixtos requerirían del orden de 1012 años. Un sitio que guarde bien las contraseñas (Argon2, scrypt, bcrypt) frena mucho ese ritmo, pero como no controlas qué algoritmo usa cada sitio, asume el peor caso.

La longitud vence a la complejidad

Es la conclusión más útil de toda esta materia, y la que casi nadie aplica: alargar la contraseña sirve mucho más que complicarla. La entropía crece de forma lineal con la longitud, pero solo logarítmica con el tamaño del conjunto: duplicar la longitud duplica los bits, mientras que duplicar el conjunto apenas suma un bit por carácter.

El contraste lo deja claro. Una contraseña de 20 caracteres solo en minúsculas tiene 20 × log₂(26) ≈ 94 bits. Una de 8 caracteres con mayúsculas, minúsculas, números y símbolos del ASCII imprimible completo tiene 8 × log₂(94) ≈ 52 bits. La primera parece "sencilla" y la segunda "complicada", pero la primera es unas 242 veces más difícil de adivinar. La tabla siguiente aplica lo mismo al conjunto ASCII imprimible completo de 94 caracteres:

LongitudEntropía (conjunto de 94)Calificación
8 caracteres≈ 52 bitsAceptable — se rompe sin conexión
12 caracteres≈ 79 bitsFuerte
16 caracteres≈ 105 bitsMuy fuerte
20 caracteres≈ 131 bitsOpción prudente para cuentas críticas

Pasar de 8 a 16 caracteres duplica con creces la entropía. De ahí la recomendación práctica: empezar en 16 y subir a 20 o más en las cuentas de mayor valor. Coincide con la guía vigente del NIST (el instituto de estándares de EE. UU.) en su publicación especial SP 800-63B, que exige un mínimo de 8 caracteres, pide que los sistemas admitan al menos 64, y sitúa la longitud —no la mezcla de tipos de carácter— como el factor determinante.

Por qué las reglas obligatorias de símbolos son contraproducentes

Durante años los sitios exigieron "al menos una mayúscula, un número y un símbolo". El NIST desaconseja explícitamente esas reglas de composición en SP 800-63B, y el motivo es de comportamiento humano, no de matemática: cuando se obliga a cumplir un patrón, la gente lo cumple de la forma más previsible posible. Pone la mayúscula al principio, el número y el signo de exclamación al final, y sustituye letras por símbolos parecidos. Así nacen Password1!, Verano2025! o p@ssw0rd: cumplen todos los requisitos y cualquier diccionario de ataque las prueba en los primeros segundos.

La regla añade muy poca entropía real —el atacante ya sabe dónde estarán la mayúscula y el símbolo— y empuja a repetir la misma fórmula en todas partes. Por lo mismo, el NIST desaconseja caducar la contraseña cada 90 días: eso solo produce variaciones incrementales previsibles. Nada de esto vuelve malos a los símbolos: cuando el generador los coloca al azar aportan entropía completa. El problema es la obligatoriedad, que convierte una elección aleatoria en un patrón conocido.

Frases de contraseña: fuertes y memorizables

Las cadenas aleatorias son ideales cuando un gestor las recuerda por ti. Para las pocas contraseñas que sí debes memorizar —la de tu equipo y la maestra de tu gestor— suele funcionar mejor una frase de contraseña: misma fuerza, mucho más fácil de recordar. El método estándar es Diceware: elegir palabras al azar de una lista de 7.776 (que es 65, los resultados de cinco dados). Cada palabra aporta log₂(7776) ≈ 12,9 bits, así que una frase de seis palabras alcanza unos 77,5 bits, holgadamente fuerte; el célebre ejemplo de xkcd "correct horse battery staple", de cuatro palabras, se queda en unos 51,7 bits. La condición imprescindible es que las palabras se elijan realmente al azar: una frase inventada por ti, una cita o un refrán son previsibles y tienen mucha menos entropía de la que sugiere su número de palabras.

Nunca reutilices una contraseña

La causa más común de cuentas robadas en el mundo real no es que alguien adivine tu contraseña: es la reutilización. El ataque se llama credential stuffing: una web sufre una filtración, los pares de correo y contraseña acaban publicados, y un programa prueba esas mismas combinaciones en cientos de servicios más. Si repetiste la contraseña, su fuerza es irrelevante, porque el atacante no la está adivinando: la está copiando.

La única defensa efectiva es que cada sitio tenga una contraseña distinta y única, para que una filtración quede contenida en un solo servicio. Añade además verificación en dos pasos (2FA), empezando por tu correo y tu gestor, porque esas dos cuentas abren todas las demás: ninguna contraseña, por larga que sea, protege frente al phishing o a un programa espía que registre lo que escribes.

Gestores de contraseñas: la pieza que hace todo esto viable

Tener una contraseña larga, aleatoria y distinta para cada servicio es, por definición, imposible de memorizar. Ese es justo el problema que resuelve un gestor de contraseñas: guarda todas tus claves en una bóveda cifrada protegida por una única contraseña maestra. La bóveda se cifra en tu propio dispositivo antes de sincronizarse, así que un gestor bien diseñado nunca puede leer su contenido. Opciones sólidas son Bitwarden, 1Password, KeePass y los gestores integrados en navegadores y sistemas modernos. El flujo es simple: genera aquí una contraseña para cada cuenta, guárdala en el gestor y olvídala. La única que vale la pena memorizar es la maestra.

Conjuntos de caracteres utilizados

ConjuntoCaracteresTamaño
MayúsculasA–Z26 (24 si excluyes ambiguos)
Minúsculasa–z26 (23 si excluyes ambiguos)
Números0–910 (8 si excluyes ambiguos)
Símbolos !@#$%^&*()-_=+[]{}|;:,.? 24

Privacidad: todo ocurre en tu navegador

La generación se realiza íntegramente en tu navegador. Las contraseñas no se envían a ningún servidor, no se transmiten por la red y no se registran en ningún sitio: se crean con la CPU de tu propio equipo y con la entropía de tu sistema operativo. Una vez cargada, la página funciona incluso sin conexión, algo que puedes comprobar tú mismo desactivando la red.

Preguntas frecuentes

¿Es realmente aleatorio este generador de contraseñas?
Sí. Utiliza la API crypto.getRandomValues() del navegador, que obtiene entropía del CSPRNG del sistema operativo — el mismo estándar que usan los gestores de contraseñas y TLS, y no Math.random(), cuya salida puede predecirse. Además aplica muestreo por rechazo para eliminar el sesgo de módulo, de modo que todos los caracteres son igual de probables: justo el supuesto en que se apoya el cálculo de entropía.
¿Sale mi contraseña del navegador?
No. Todo el proceso ocurre localmente en tu dispositivo. Nada se sube, se transmite ni se guarda, y la página sigue funcionando sin conexión una vez cargada.
¿Qué longitud debería tener mi contraseña?
Al menos 16 caracteres para uso general y 20 o más para cuentas de alto valor, como el correo principal, la banca o tu gestor de contraseñas. La longitud pesa mucho más que la mezcla de tipos de carácter: 16 caracteres aleatorios del conjunto mixto de 86 dan unos 102,8 bits de entropía.
¿Qué hace la opción "Excluir caracteres ambiguos"?
Elimina los caracteres que se confunden entre sí en muchas tipografías: la I mayúscula frente a la l minúscula y el 1, y la O mayúscula frente al 0. Así es más fácil leerla y transcribirla a mano. El coste es pequeño: en 16 caracteres con todos los conjuntos activos, el conjunto pasa de 86 a 79 caracteres, unos 2 bits menos. Suele compensar.

Herramientas relacionadas

Sources and standards

This tool follows the published specification for what it does, rather than a hand-written approximation. The references below are the primary documents it implements — each one is the authority for the rules applied on this page.

Descubre más herramientas

Ver las 90 herramientas →